miércoles, 4 de septiembre de 2013

Enfermedad vital.

Te quiero tanto, tan de verdad, tan profundamente, que no sé cómo manejarlo. Tal vez por eso parece que mi ánimo anda en la montaña rusa. Sube y baja y luego vuelve a subir. Me asusto en las curvas. Trato de salir del juego y después me doy cuenta de que no puedo ni quiero bajarme del amor en el que me he metido. Te extraño todo el tiempo. No puedo pensar más que en ti ni hacer nada más que leerte o escribirte. Reviso mis correos cada cinco minutos y me tiro frente a la tele a ver películas románticas. Sólo de imaginar que te pierdo se me bajan las defensas y me atacan todo tipo de virus. Estoy enferma de amor por ti. ¿Será una enfermedad mortal o vital?

Te quiero por tu inteligencia lúdica y tu genialidad creativa. Contigo, me siento protegida. Desarmas mis miedos y desestructuras mis neurosis. Adoro tu mirada brillante y tierna. La manera en la que te comprometes con todo. Me encanta cómo disfrutas los placeres de la mesa y la cama. Me sorprende y me inquieta tu forma de entregarte. Tus palabras me llenan de certezas. Tenemos la misma mirada y pensamos la realidad en balanzas similares. Te quiero porque, contigo, soy completamente yo.

Perdón, mil perdones por haberte complicado tus días todavía más con mis dramas y exigencias. Como si no tuvieras suficiente con todos tus problemas. Lo que pasa es que te amo. Demasiado.

sábado, 24 de agosto de 2013

De las malas decisiones.

Ayer tomé una mala decisión. Pésima, para no minimizarla. Y esta vez no tuve suerte, lo cual no es de sorprenderse. No sé cómo reaccionar después de ello, no sé cómo tomarlo y cómo restarle importancia ante los ojos de mis papás. Supongo que, como todo, se necesita tiempo para ello y aún está fresca la herida.

Por mi parte no he podido más que darle vueltas al asunto y pensar en todas las cosas que pude haber hecho en lugar de eso. Todas suenan a una mucho mejor idea que haber salido de mi casa ayer, pero las cosas están hechas y no hay manera de regresar el tiempo. Maldita sea.

Lo único bueno de todo esto es que gracias a esto, y como agradable cliché, me he dado cuenta quien es la gente que realmente vale la pena. Quienes están a mi lado pese a las estupideces que hago, aunque no tengan idea de qué pasó.

Solo me queda esperar a que pasen los días, esperar a que las cosas estén un poco más en el pasado. Esperar. Como si no odiara hacer eso.

martes, 20 de agosto de 2013

De LA pregunta.

A mis 23 años y muchas nuevas canas, he presumido muchas veces de ser una mujer independiente y liberal. De no necesitar nada ni a nadie para conseguir lo que quiero pues, según yo, cuento con todo lo que necesito en mi misma para lograrlo y de que, en específico, los tradicionalismos no son para mí. Es por eso que me he sorprendido mordiéndome la lengua desde hace poco más de ocho meses. 
No es que haya ido por la vida alegando que el amor no existe y que ningún hombre merece que se me corra el rímel bajo la lluvia como en telenovela, pero sí logré cacharme diciendo cosas como: "Me cae bien, pero enamorada ni loca. ¿Cómo crees?". Y juro que lo dije convencida, hasta que me voltearon la tortilla y en algun momento de la relación LA respuesta (porque nadie formuló la pregunta) me dejó con un nudo en la garganta de esos que hasta quitan el aliento. Fue algo como "¿Y qué esperas de nuestra relación? La verdad yo no quisiera algo serio ni nada de eso, estamos muy bien así ¿no crees?" "Obvioo, tipo, todo bien. ¿Para qué cambiar lo que ya tenemos?" Y si, la que dijo eso fui yo. Y una parte de mi se dobló de la risa. ¿No me conozco lo suficiente como para haber sabido que me estaba engañando? Lo que más me da pena aceptar es que, de hecho, sí creo que los convencionalismos pueden llegar a limitar y que sí, quizá ya estoy grandecita para andar con cosas "de abuelita". Pero en el fondo la verdad es que un "¿Quieres ser mi novia?" sincero e inesperado hasta gusta, y mucho. Y lo conseguí, ¿pues qué creían?, tiempo después. No me he arrepentido desde entonces, aunque también he pensado mucho sobre qué es lo que me llevó a luchar por conseguirlo. ¿Para qué quería LA pregunta? 
No es que la palabra "novia" sea el equivalente a un seguro de vida y asegure que la relación va a ser como miel sobre hojuelas siempre, hay que trabajarla y cuidarla como cualquier otra. Entonces ¿para qué sirve? No sé. Quizá sólo es una señal de que, hasta la más fuerte, necesita un lugar donde caer en blandito, tener en cierto modo un acuerdo de palabra de que nadie va a salir huyendo a la primera discusión y, ¿por qué no?, creer por un segundo que el "y vivieron juntos para siempre" quizá no es exclusivo de los cuentos de hadas. 

lunes, 19 de agosto de 2013

De las cosas a las que nos aferramos.

Me da pena admitirlo, pero aún conservo la rosa seca y muerta que me regaló mi primer novio. Así como las cartas de mis amigos de la secundaria, el oso de peluche de algún admirador secreto y un cúmulo de cosas que solo están llenándose de polvo en lo más oscuro de mi closet.

No tengo ningún sentimiento que me apegue a ellos, pero cuesta dejarlos ir, soltar las riendas. Y es que las personas nos aferramos a cosas, cual borracho a su botella, para justificar nuestro paso por la Tierra. Necesitamos evidencias de lo que somos, hacemos y parecemos. Y si nos quitan el ancla, tomar de nuevo el timón parece imposible.

Nos pegamos como stickers a cosas, a personas, objetos, ideas y proyectos por las razones equivocadas porque sin eso sentimos pánico. Como si al dejar de poseer algo dejáramos de existir y tuviéramos que reinventarnos de nuevo y dudamos de nosotros porque no soportamos la idea de ser prescindibles.

Está claro, no nos aferramos a ellos porque nos sean indispensables, sino porque nos da miedo saber que hay más allá. Porque nos cuesta aceptar que no los poseemos y que su estancia en nuestras vidas es sólo temporal y muy relativa y que en el instante en que los "tenemos" es cuando empezamos a perderlos y no queda más que aceptar la vida se trata de estar en constante cambio, en constante reinvención, y darnos cuenta que, a veces, si es más verde del otro lado.

domingo, 18 de agosto de 2013

De los compromisos.

La última entrada a este blog la hice el 27 de Marzo. Soy muy mala comprometiendome con algo, al menos con casi todo. Es por muchos bien sabido que actualmente mantengo una relación amorosa y, dicho sea de paso, no es algo común en mi. Lo digo así porque la relación anterior más larga que había tenido duró 8 meses, y no fue tan agradable (tampoco tan tormentosa) que digamos. Solo pasó desapercibida y ya. Pues bueno, actualmente tengo alrededor de, da la casualidad, 8 meses saliendo con mi novio y no podría ser más feliz. Siento que encontré a un hombre que me complementa en todos los sentidos y de quien, además, estoy aprendiendo muchas cosas. A ser mejor persona, a relajarme, a no dar por sentado las cosas y pensar un poquito más antes de alterarme. Hey, no dije que ya haya superado todos mis issues pero lo estoy intentando.

Y la verdad es que, a pesar de todo lo que puedan criticar mi actual forma de ser, yo nunca me había sentido tan feliz. Quizá los compromisos no son tan malos, después de todo, solo hace falta encontrar a la persona correcta.

jueves, 28 de marzo de 2013

De mi mala memoria.

Hoy estaba muy intensamente platicando sobre algo y dije "tengo que escribir un post en el blog sobre esto, será muy interesante". Ya no recuerdo qué era. Por eso no soy escritora.

jueves, 17 de enero de 2013

Del roster de los Steelers.

Aún no termina esta temporada en la NFL y ya se están haciendo ajustes para la próxima. Específicamente en mi equipo favorito (el mejor de toda la liga, objetivamente) se harán importantes cambios en el roster, tal como lo comentó Kevin Colbert en una entrevista para NFL Networks, pues según dice no se puede seguir con el mismo roster y esperar diferentes resultados. Entre los cambios contemplados está la adquisición de un QB de refuerzo, pues si bien Ben Roethlisberger es lo mejor del mundo (de nuevo, objetivamente) tuvo lesiones muy severas esta temporada y si bien no se planea reemplazarlo (porque digo, es Big Ben) si se espera tener alguien talentoso que lo apoye, pues como vimos los veteranos con los que cuentan actualmente ya no están rindiendo. Aún no se han dado nombres de posibles candidatos, pero los cambios son indispensables pues Colbert insiste en que está decepcionado del rendimiento del equipo este año y que se deben tomar cartas en el asunto. Lo único que espero es que no comentan el mismo error de los New York Jets y busquen talento no atención mediática.